
La deforestación es un problema
recurrente en prácticamente todo el mundo. Recuperar el daño hecho en los
últimos años como consecuencia de las grandes industrias y de la tierras
depredadas para la agricultura y la ganadería es una tarea difícil. Pero Tailandia
cree haber encontrado la mejor solución, rápida, simple y efectiva. El país
está utilizando aviones militares para bombardear el bosque, pero no con fuego
destructivo sino con bombas de semillas de especies nativas.
La deforestación es un problema
recurrente en prácticamente todo el mundo. Recuperar el daño hecho en los
últimos años como consecuencia de las grandes industrias y de la tierras
depredadas para la agricultura y la ganadería es una tarea difícil. Pero Tailandia
cree haber encontrado la mejor solución, rápida, simple y efectiva. El país
está utilizando aviones militares para bombardear el bosque, pero no con fuego
destructivo sino con bombas de semillas de especies nativas.
La primera misión se llevó a cabo en la región boscosa de
Phitsanulok, los aviones volaron sobre una superficie de más de 800 hectáreas,
lanzando las bombas de semillas. La técnica utilizada es sembrar semillas ya
preparadas y con grandes condiciones para legar a transformarse en un árbol.
El concepto de «bombas
de semillas» fue creado por un japonés llamado Fukuoka, autor de un método de agricultura natural. Con el tiempo la técnica se ha
desarrollado y perfeccionado con las estrategia de los aviones se puede lograr
plantar aproximadamente 900.000 árboles en un día. Las bombas incluyen semillas
de árboles locales, envueltas en una mezcla de tierra, arcilla y compost, para
facilitar la germinación.
Los tailandeses esperan que con esta
iniciativa se logre recuperar los bosques degradas y vuelvan a reverdecer como
antaño.


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