EL YACABÓ
En la biografía oficial de este gran ejemplar recordados por algunos
personajes famosos y los mas antiguos de nuestras corralejas... El yacabó
Pertenecía a una hacienda "el crucero" en Ciénaga de Oro,
departamento de Córdoba.
Allí nació un becerro el día 24 de marzo del año
1984 a quien José de la Cruz Hernández el primer administrador que tuvo la
Hacienda, lo bautizó con el nombre de "Yacabó" porque al rededor de
sus ojos poseía una esfera negra similar a la del pájaro del mismo nombre.
Su padre fue un gran toro puro el cual llamaban
"El mocho" y su madre nombrada por sus dueños como "La
mona"
Su primera presentación la hizo en el año
1987 en la plaza monumental de de Corozalito jurisdicción del municipio de
Chimá Córdoba a los dos años y medio de edad, llevado por por don Elis Almanza
Sotomayor quien le compró 25 toros a Héctor Otero Herrera y le pidió prestado 5
más entre esos iba "El Yacabó".
la segunda presentación en plaza queda galardonado
como el mejor toro, y aquí comienza la historia y la fama de este grandisimo
toro. Luego de ser prestado al ganadero Gabriel Garrido para ser presentado en
la mamá de las corralejas.
Comenzó a ganar fama tanto que, Héctor Otero
Herrera contaba que este ejemplar lo declararon fuera de concuerdo en tres
ocasiones en la misma monumental que más tarde se convirtió en la casa adoptiva
del animal al cual le rindieron un homenaje por última vez en el año de 1998 a
sus 14 años de edad, despidiéndolo con pañuelos blancos y quizá con una profunda
tristeza y sentimientos encontrados por parte de los amantes de la fiesta
brava.
Entre las anécdotas vividas con
"Yacabó" cuenta Héctor Otero Pico hijo del finado ganadero y
quien se mantuvo al frente de la ganadería y de la hacienda por muchos años,
después de José de la Cruz Hernández, que un torero de nombre " Oquimpo
Ramos confrontó al animal en medio de la carraleja golpeando con la palma de su
mano derecha las ancas o yema del toro, quien se aquerenció y se aplomó al
sentir la palmada, Otero Pico quedo sorprendido ante el comportamiento de
mansedumbre que mostró el astado y como dijera un estribillo de una canción del
maestro Pablo Flórez Camargo titulada " Chivo mono"
"Hombre y toro eran de raza de los buenos del Sinú".
Héctor Otero Herrera un día decidió
regalarle a su hijo Héctor Otero Pico, el animal quien más tarde tomó la
decisión de embalsamarlo de cuerpo entero para conservarlo como símbolo
de la ganadería, "El Crucero" y fue así como deciden despedirlo en
una última corraleja que Otero Pico organizó en la monumental Seis de Enero en
el municipio de Ciénaga de Oro, el 22 de julio de 2001,seis meses después de
las tradicionales fiestas en corraleja de los Santos Reyes en la capital del
casabe, logrando un gran espectáculo que disfrutaron los amantes de la fiesta
brava.
Cinco meses más tarde el 14 de Diciembre fecha que
coincidió con el cumpleaños de Otero Pico, casi a las 10:30 a.m. fue dada la
orden para sacrificar al toro y posteriormente iniciar el proceso de
embalsamamiento por parte del Dr.Gabriel Antonio Romero Durango, natural de
Ciénaga de Oro.
CREDITOS. LUIS C




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